1º-Feb-2008

 

Hugo Carrizo: embajador del boxeo en Europa
 
Si hablamos de boxeadores uruguayos que triunfaron en España y Europa, pensamos inmediatamente en Alfredo Evangelista, no es para menos, ha enfrentado a los más grandes de los pesos completos como lo fueron Larry Holmes y Mohamed Alí. Sin embargo, hay otros que

cosecharon glorias y de los que en la prensa española ha hablado mucho, es el caso de Hugo Carrizo.

¿Cómo nació esta nota?, aunque no lo crean un periodista suizo (Per-Ake Persson) nos escribió en inglés informándonos que está escribiendo historias de boxeadores retirados de Sudamerica para su columna en Retired Boxers Foundation y que como no pudo lograr la nota directamente por la barrera del idioma, nos pide la hiciéramos nosotros y se la enviáramos. Per nos envió la dirección de e-mail de Carrizo a quien le escribimos de inmediato. El destino quiso que justamente Carrizo estaba de visita por nuestra ciudad, Montevideo y también su ciudad natal, por lo que la nota surgió rápido. Luego tuvimos que esperar que volviera a España donde reside para que a través del correo electrónico nos enviara más material de manera de redondear la nota.

Hugo Carrizo combatió como profesional entre los años 1975 y 1986, desarrolló prácticamente toda su carrera como profesional en España donde fue campeón español en 5 oportunidades, tuvo una chance para conquistar el título europeo pero la pelea cayó.

No más preámbulos, vayamos a la entrevista y demás datos de este boxeador que fue campeón español en varias oportunidades y es amigo del conocido Alfredo Evangelista.

 

Los inicios de Hugo Carrizo:

B.U.: Hugo Carrizo, uruguayo radicado en España.
H.C.:
Si, gracias al boxeo he tenido la suerte de viajar mucho y en realidad me siento ciudadano del mundo, no me siento extranjero en ningún lugar. Ahora me siento un poquito extraño acá ya que el Uruguay ha cambiado mucho, hacía ocho años que no venía pero la verdadera patria de un hombre la marca su infancia.

B.U.: ¿Cuál es su fecha de nacimiento?
H.C.:
Primero de octubre de 1954

B.U.: ¿Nació en Montevideo?
H.C.:
Si, en Montevideo, vivía dentro de la escuela Bolivia, en Millán y Castro, mi padre era el conserje, vivía allí y de allí me fui a España. Ahora fui por allá y encontré todo muy cambiado, creo que Uruguay se ha quedado estancado. Cuando yo me fui a España, no era lo que es hoy, ha mejorado mucho.

B.U.: Ya nos contó que su padre era casero de la escuela
H.C.:
También era boxeador. Nunca fue profesional pero fue un gran boxeador, se llamaba Pedro Carrizo, de la época de Dogomar Martínez. Cuando dejó el boxeo, fue director técnico y ha viajado mucho. Yo con quien tengo mucho contacto es con Evangelista que está allá en España.

B.U.: Cuéntenos un poco de su familia
H.C.:
Mi padre murió y a mi madre la vine a ver ahora. Mi hermana es profesora de Biología y también vive aquí. Yo tengo una sola hija, de 24 años, es Veterinaria y soy separado.

B.U.: ¿Cuáles han sido sus estudios?
H.C.:
Hice hasta quinto año del liceo piloto. Dejé el liceo porque estudiaba, trabaja y hacía boxeo. Llegó un momento que algo tenía que dejar y dejé el estudio, pero hice hasta quinto año.

B.U.: ¿En qué club comenzó?
H.C.:
En el Boxing Club Olimpia, pero no de Colón sino de la Aduana, en Buenos Aires y Maciel.

B.U.: ¿Quién era el entrenador?
H.C.:
Mi padre, trabaja en la escuela y de 5 a 7 iba al gimnasio.

 

Su vida como boxeador:

 B.U.: Cuéntenos sobre su vida como boxeador
H.C.:
Yo llegué a pelear con el padre de Caril Herrera, él era un hombre y yo un niño. Pegaba muy duro. Yo no era un noqueador pero hacía daño.

B.U.: Usted arrancó como amateur ¿a qué edad?
H.C.:
A los 16 años. Tenía que tener un permiso de mi padre. Tenía el entrenador en casa, así que me cuidaba al máximo, hacía una vida muy sana.

B.U.: ¿Hoy en día, a qué se dedica en España?
H.C.:
Trabajo por mi cuenta haciendo carteles luminosos. El diseño, las letras, el corte, lo hago todo yo. Va a llegar un momento que voy a hacer solo el diseño y lo demás lo voy a mandar a hacer.

B.U.: Volviendo al boxeo, arrancó a los 16 años y ¿cómo siguió su carrera?
H.C.:
Si, como amateur mi carrera fue muy breve ya que me hice profesional a los 17. Estuve a punto de ir a las Olimpíadas de Munich y no fui. No quise esperar cuatro años más, así que me hice profesional. Me fui con 22 años a España. Fui campeón uruguayo. Pelié con Hugo Melgarejo, hice dos peleas, una la gané, la otra la empatamos y la tercera, que era por el título, no se presentó, por lo cual me dieron el título a mi.

B.U.: ¿Quién era su entrenador?
H.C.:
Siempre fue mi padre. El me entrenó pero no para que me fuera, pero tenía que luchar por el bienestar de mi familia. Ya estaba comprometido. Me fui para España, me casé allá y nació mi hija.

 

Su carrera en España:

 B.U.: Cuéntenos de su vida en España como boxeador, quién era su entrenador ya que su padre quedó acá.
H.C.:
Fui con el mismo promotor de Evangelista, Gularte. Estaba en el equipo de Evangelista con Tunero que fue una eminencia del boxeo mundial, era cubano. El estaba muy mayor y luego pasé junto con Evangelista al staff de Berrocal y después, Evangelista siguió con él y yo me fui con otro manager que me hizo salir campeón de España y pelear por títulos europeos. Antes era más difícil llegar a pelear por un título del mundo, ahora hay más posibilidades, hay más campeones, hay muchos consejos de boxeo. Ahora hay muchas mujeres boxeadoras, eso no lo veo bien, no por machismo pero creo que no es bueno que entrenen con los hombres, ya que nos distraen.

B.U.: ¿Fue campeón de España?
H.C.:
Hice 10 títulos de España, gané 5 y me quitaron 5, no lo digo yo sino la prensa. Una vez peleé en Zaragoza, perdí el título y como la Federación vio que era tanto el robo, lo obligaron a pelear nuevamente el título y lo gané nuevamente.

B.U.: Esa fue una de las veces que perdió mal un título
H.C.:
Influía mucho el factor local sobre los resultados, yo peleaba como visitante y mi manager ya tenía que gestionar una revancha.

B.U.: ¿Dónde estaba radicado?
H.C.:
Siempre en Madrid, cuando uno va a otra provincia, lleva las de perder

B.U.: ¿Cómo se define como boxeador?
H.C.:
La prensa me define como Dartagnan , boxeaba con la mano casi abajo, al estilo Cassius Clay. En España ya no hay boxeo competitivo, solo lo hacen para estar bien.

B.U.: Algo más que nos quiera contar como boxeador, alguna pelea que recuerde en particular.
H.C.:
La que le gané a Nino Jiménez, fui de punto y salí banca. Uno sabe cuando gana y cuando pierde, lo que no sabía si me la daban a dar o no, pero me la dieron. Otra vez que peleé en Berlín, también de punto, fue con el campeón de Europa y le gané. Ni yo me lo creía. Siempre gané los títulos a nivel del mar. Salí campeón en Canarias, en Zaragoza, en Bilbao, a nivel del mar era sonde me salían las mejores peleas.

 

Una chance para el Europeo:

B.U.: ¿Nunca peleó un título europeo?
H.C.:
Una vez, tuve la oportunidad, pero se le murió el padre al otro boxeador y no se hizo, era en Barcelona. Peleé con muchos campeones de Europa pero no por título. Una vez iba a pelear en Gijón y Castañón que era campeón pero nos fallaron a los dos los rivales. El organizador de la velada me propuso hacer un simulacro con Sánchez porque sabía que le iba a ganar y no quería que el campeón pasara vergüenza. Yo le dije que no, que me gane si puede. Le hice de todo para humillarlo y fastidiarlo. Éramos amigos, somos amigos y me contaban que cuando entró al vestuario tiraba la silla. Una vez, cuando tenía 13 años, estaba entrenando con Júpiter Mansilla que tendría unos 28 años. Yo era muy atrevido, faltaba el respeto. Mi padre en casa me decía por donde atacarlo y el otro no me pegaba. Pero una vez me dio y mi padre me decía, ves, para que respetes a los rivales. Yo estaba creído que no me pegaban porque no me dejaba pegar, pero era porque no me querían pegar.

B.U.: Para redondear la nota ¿sabe algo del boxeo uruguayo actual?
H.C.:
No sé mucho porque allá no sale nada. Me enteré ahora acá que uno peleó por el título del mundo en Alemania

B.U.: Si, Noé González
H.C.:
Me enteré de eso acá. Yo estoy un poco alejado ahora del boxeo. Cuando voy a un gimnasio, entrenan un poco para estar bien, para bajar de peso.

B.U.: ¿A qué edad se retiró?
H.C.:
A los 33 años, a la edad de Cristo.

B.U.: ¿Por qué dejó?
H.C.:
Era una edad buena. Una de las cosas que me hizo dejar, fue el peso, yo tengo tendencia a engordar.

B.U.: ¿Qué le dejó el boxeo?
H.C.:
Muchas peleas perdidas, experiencia, he viajado mucho gracias al boxeo, amigos, sobre todo en los rivales ya que no hay rencor luego de la pelea.

B.U.: Bueno, Carrizo, muchas gracias, esto va a salir en nuestra página.
H.C.:
Gracias a ustedes y desde España voy a mandarles más información.

 
Algunos recortes de prensa:

Ciudad Vieja de los Bancos, oficinas, ritmo febril y formal con carreras de expedientes. Ambientes pulcros. Mostradores elegantes. Y el boxeador, que no se ve ni se denuncia, está ahí… Pulcritud en la vestimenta. Desenvolvimiento en el trato. Presteza y eficacia en la diligencia. El saco entallado. La corbata “a flor de pecho”. Son las 16 Hs, de repente, y Hugo Carrizo, el boxeador, quema sin descomponer la elegante figura, las energías que todos los días le consumen a la mente ocho horas de meticulosa labor que suponen su puesto en la importante casa de corredores de cambio.

Dos cuadras más abajo, el Olimpia, el Boxing Club Olimpia, un sótano ilustre. La higiénica modestia de las caras de Galíndez, Monzón, Frazier, Clay y hasta Pascual Pérez, que hacen las veces de tapiz para aquellos lugares donde la pared todavía, casi milagrosamente, no se ha atrevido a descascararse.

A los 14 se decidió, y en vez de irse a jugar al fútbol con la barra de la esquina de la Academia, entró. Siguió todos los consejos de su padre, su técnico, y puso, encima, todo lo que su interés por leer, aprender y mejorar le legó. “Me levanto todos los días a las 5 de la mañana. Vengo desde Millán y Castro, derechito para la pista. Después al trabajo. A mediodía voy a almorzar a lo de mi madrina con una dieta que la ordeno yo. Después vuelvo al trabajo. Más tarde dos horas de academia y a las 22 a la cama.

En el ring, lo principal para mí es quedar bien. Ser elegante. Yo subo a ganar por puntos. Y sólo si viene, si lo encuentro, me preocupa el KO. Una sola vez, como amateur, me enloquecí y fui un desastre. Suerte que fue en privado y no me vio nadie. Desde esa vez sé que si voy a “pelear” puedo quedar en el suelo. En vez, de la otra forma, poniendo todos mis conocimientos al servicio de la técnica, no sólo tengo más posibilidades, sino que me siento mejor. Yo nunca sobro al rival. Todo lo que hago lo hago como táctica. Incluso porque a veces, con mis esquives, el otro se descontrola y eso me favorece. Pero todo eso lo hago porque me gusta. Por gusto. Porque siento placer en boxear así. Yo antes de pegar ya estoy pensando en cómo salir, y es más, en salir estética y elegantemente bien.

¿Hay dos Hugo Carrizo? No, uno solo

Me gusta leer, cantar y también escribo. Si, escribo poemas, Bah, no sé si son poemas, son palpitaciones. Ahí está, si estoy triste o alegre, pero tengo deseo interior de hacerlo, escribo. Mis únicas diversiones son ir al cine o salir con mi novia nada más que los sábados y domingos. Después, todos los días a las 22 hs. ya estoy durmiendo. No sé, quiero ser alguien. Pero no me apuro. Tengo 21 años y si conmigo no llega a pasar nada, no importa. Esta vida la habré ganado en salud. Durante un mes, antes de las peleas, soy vegetariano. Leo las dietas de los campeones, sus formas de vida y me las aplico. Y cuando subo al ring trato de hacer lo que sé, lo que me conviene. ¿Lujos?, no sé, es lo que aprendí y por eso boxeo así.

 Algunos dicen que no pega. Otros que sólo se preocupa por la defensa o que hasta es sobrador. No, lo que pasa es sencillo. En Hugo, todo está a dos cuadras. Los poemas que fabrica, el intelecto del medido empleado de la casa de corredores de cambio también sube al ring de la mano de toda esa sabiduría transpirada que fueron aportando las tardes en el descascarado sótano del Olimpia. Y Hugo es así. Lleva la corbata, el saco y hasta el buen trato hasta la exquisita y vistosa elegante sapiencia que puede desarrollarse arriba de un ring. ¿Puede acaso reprochársele algo a quién pretenda ir a actuar de smoking al Solís? ¿No? Entonces, cuando el rival queda mirando las cuerdas y él no pega, apláudalo.

Solo falta él. En este lugar y a esta hora, sólo falta él. Lo demás es lo de todos los días. Algo qué además es casi leyenda. Historia. Historia como ese album glorioso y amarillento que nos muestra Don Pedro Carrizo mientras ordena, ahí abajo, en eso qie es un sótano, pero además su vida, su corazón, las vendas que dentro de poco van a usar los pibes del barrio que ya casi están por llegar. "BOXING CLUB OLIMPIA. FUNDADO EN EL AÑO 1919". La página casi, se está por caer. El viejo e ilustre sótano sigue ahí. Todo sigue ahí.

Sólo que falta él. Y ya se está demorando… PAHH, DEBE VENIR CON UNA BRONCA BÁRBARA… EN FIJA TUVO QUE QUEDARSE, HACER UN TRÁMITE MÁS, Y PARA ÉL 15 MINUTOS EN ESTO SON LA VIDA… (El padre)

“Cómo llegar a algo…”

Seis y cuarto de la tarde. Buenos Aires casi el mar. La bajada. Los viejos balcones. Un par de ojos que todavía no conocen la escuela se desvelan como todos los días por un agujero de la puerta con la imagen del gimnasio y dos o tres ídolos de esquinas que comenzaron a moverse. Es lo de siempre. Solo falta él.

Y dobló la esquina. Hugo Carrizo. El bolso. Un saludo que viene desde arriba. El “canilla” que le grita. Lo de siempre. También lo de siempre. Tarde a tarde. “Y sí, es lo de siempre. Pero yo lo hago con gusto. Soy un profesional pero para mí esto es mi vida, una forma de vida diría yo, y nunca me parece una obligación. A las 5 de la mañana arriba. A las 6 ya estoy aquí cambiándome y enseguida salgo a correr por la rambla. Hasta las 8. Después, un baño y al trabajo. La oficina. Los trámites bancarios. Y el almuerzo en casa de un familiar.

Después, otra vez hasta las 18 hs., y otra vez a doblar la esquina como ahora, para volver al entrenamiento. A las diez de la noche, a la cama. Eso es lo de siempre. Además, es la única forma de llegar a ser algo. Que es mi meta. Ser algo”.

 

“ESTOY MÁS AGRESIVO…”

 Y para el próximo sábado… La presentación del uruguayo HUUUGO CAAARRIZOOOO…!

La voz del Palacio Peñarol. El anuncio. Quizás aquí está el cambio. Quizás acá, no está lo de siempre. Lo que dejó esa palabra, hasta la última vez, como promesa para “la próxima”. El bálsamo. La pureza del boxeo de Carrizo. La estocada genial. El esquive. El barrido. La cintura. Todo esto para esperar, pero sabiendo que K.O. “grotesco” K.O, no… “circo” no….

¿Y hay cambio Hugo?

Si. Creo decididamente que sí. Ahora si hay que pelear, peleo. Si hay que ir a cambiar golpes, cambio golpes. Y hay varias razones para ello. Yo soy muy joven. Estoy todavía en edad de desarrollo. Y me estoy sintiendo más fuerte, más potente últimamente. Esa es una. Además, en las últimas peleas “probé” varias manos duras, muy duras, y asimilé tan bien, que gané muchísima confianza, convenciéndome de que yo puedo ir incluso a buscar la pelea en la distancia corta, con golpes fuertes, buscando el K.O. sin que por ello corra riesgo de que me noqueen a mi… Y eso es fundamental. Tanto que ya lo vieron en la última que hice con el argentino Díaz. Lo dejé venir, miré bien la pelea, le metí unas contras duras y hasta gané por K.O. y me di cuenta que también estoy para eso…

¿Así que hay otro Carrizo? ¿Podrás repetir?

Yo nunca me voy a enloquecer buscando el K.O. Pero eso sí, seré más agresivo que antes. Y se bien que eso le gusta a la gente, además. Y si le gusta, yo se lo doy… Para eso paga ¿no?. Tan es así que ahora estoy deseando que Hugo Melgarejo acepte el desafío y me dé la oportunidad de pelearlo por el título. Antes, su estilo me podía complicar, porque a él hay que ir a buscarlo. Pero ahora puedo meterme adentro yo, pelearlo y desbordarlo. Por eso me gusta más… Con esto estoy diciendo que sí, que ahora estoy cambiado, ¿no?

 

“NO PROMETO KO, PERO…”

 El gimnasio. La cuerda. El trabajo serio. Lo de siempre. Como siempre. Sólo que Carrizo ahora busca y tiene “pimienta”…

Y para el próximo sábado….

Si señor anunciador. El viernes –ahora es el viernes- pelea Carrizo. Tocar y salir. Visteo. Elegancia. Y ahora mucho más. Mucho. Tanto como a usted le gusta.

Es un porteño joven que viene en ascenso. Con varias ganadas. Y si viene a la lucha, mejor… Así puedo esperarlo, hacer lo mío, lo que sé e hice siempre y enseguida “meterle” toda la fuerza que tengo ahora… No. K.O. no prometo, pero más emoción, sí. Y a cambio, lo único que pido es que antes de fin de año me llegue la chance de pelear con Melgarejo por el título.

 
Pocas veces golpeó anoche Escobares a Carrizo, ésta es una de ellas…

Hugo Carrizo brindó anoche en el Palacio Peñarol, una sensacional demostración de maestría pugilística que hace honor a su apellido, ilustre en el boxeo local y sometió por amplísimo margen de puntos al argentino Miguel Ángel Escobares. Fue una completa lección de boxeo la que ofreció el joven peso pluma sobre el cuadrilátero aurinegro, haciendo que su adversario apareciese torpe y lerdo sin que en realidad lo sea. Pero los formidables reflejos del local, la perfecta sincronización de sus movimientos, la velocidad con que se manejó y su exacto sentido del tiempo y de la distancia, que nos hizo recordar nada menos que a Jorge Peralte, se conjugaron para que Escobares persiguiere inútilmente durante los diez asaltos a un elusivo fantasma que desaparecía de su alcance, una pequeñísima fracción de segundo antes de que llegase el golpe. Escobares logró, en realidad, solo dos impactos que mezclan tal calificación y fueron ambos en el quinto asalto, cuando Carrizo dio la impresión de que estaba cambiando el aire y su caminar sobre el ring disminuyó de ritmo; fueron una derecha que el local consiguió amortiguar pero que de todos modos le desarmó lo suficiente como para que Escobares llegase de inmediato con una izquierda larga tomándolo en la mandíbula.

Durante todo el resto del combate los puños del argentino, azotaron el aire o las cuerdas porque jamás encontraron el blanco confundido por los milimétricos esquives de Carrizo quien asaetó a su adversario con izquierdas y derechas proyectadas en variedad de trayectorias como si se hubiera propuesto ofrecer a los aficionados un mostruario completo de golpes que puede utilizarse en el boxeo.

Los “¡olés!” admirativos del público y algunas frases festivas desde las populares (“¡porteño, pedile que se pare!°), subrayaron la notable faena de Carrizo, un verdadero show pugilístico de alto nivel que deleitó a quienes tuvimos la fortuna de presenciarlo.

Pero también es importante destacar que el local realizó la mejor pelea que jamás le hayamos visto, manejándose con seguridad y resolución y revelando que ha avanzado en cuanto a madurez y experiencia.

 CARRIZO – MARTINELLI

 El empresario Ruben Madera, nos informó que piensa contratar a Carlos Martinelli para oponerlo a Carrizo el 19 de julio en el Palacio Peñarol. Si sus gestiones no prosperasen, encaminarían sus esfuerzos a la contratación de otro integrante del ranking del vecino país, que podría ser Hipólito Núñez. Núñez, ubicado quinto en la clasificación, empató recientemente con el campeón uruguayo de la categoría, Hugo Melgarejo, en una pelea realizada en Salta, de donde es oriundo.

“Atálo a ver si podés darle una”… “Pegale al juez, aunque sea, porteño”… Las tribunas pintaron con dos frases la brillante exhibición con que Hugo Carrizo derrotó al argentino Miguel Ángel Escobares. Con agregados de ¡olé, olé! Reiterados a medida que nuestro compatriota creaba nuevas figuras, como el torero inspirado que poco a poco va desplegando esos pasos que están en el repertorio, pero que no siempre pueden ejecutarse.
LECCIÓN DE BOXEO: Fue una

verdadera lección de boxeo la que

ofreció el joven Carrizo en el

cuadrilátero aurinegro. Aquí lo

vemos llegando con una derecha

por debajo de la guardia de

Escobares, desorientado por un

amago previo

Tanta fue la superioridad de Carrizo que para nosotros ganó los diez asaltos. Y no es cuestión de “que no le ganó a nadie”, como solemos decir generalmente cuando un compatriota vence por tanto. Escobares es un peleador y no un exquisito, un pugilista con puños cuya potencia “probaron” y confesaron quienes hicieron guantes con él el jueves y el viernes. Ocurrió que a su frente tuvo un boxeador inteligentísimo, un muchacho que ya va ganando consideración y provoca los aplausos. Porque hasta hace poco, Carrizo estaba corriendo el riesgo de “empalagar”, por tanto “tocar” caminar el ring, trasmitiendo una falsa imagen de “no querer una pelea franca”.

Anoche, moviéndose sin descanso los diez rounds, apabulló por cantidad de golpes a Escobares, lo dejó muchas veces en posiciones desairadas, esquivó y pegó sobre la marcha, cambió sus líneas de proyección y las trayectorias resultaron tan sorpresivas como para dejar al argentino cada vez más desorientado, confuso y ofuscado. Las mejores derechas de Escobares castigaron, siempre, a las sogas: el blanco ya no estaba. Carrizo había adivinado la intención, con reflejos soberbios, había dado el paso al costado y el atacante –así, de pronto- se veía frustrado primero y golpeado enseguida.

Al amparo de un manejo variado y preciso de su brazo izquierdo, el vencedor logró cuantas aperturas se propuso. No tiene, pos sus mismas características, “pimienta” en los puños.

De otro modo, no sólo habría ganado por knock out sino que estaríamos frente a un púgil de excepcional categoría. La suya está en la línea de los grandes intelectuales. Que a los 20 años, ya provoque el entusiasmado ¡olé!, refleja exactamente qué es: un pequeño profesor, un digno alumno de su padre. Y si con el correr del tiempo –como cabe suponer- se afianza en lo suyo, si lo confirma contra rivales más enjundiosos, Carrizo será “el Profesor” futuro de nuestro pugilismo.

WALTER BILLI
Hortensio Gularte, aquel "campeón sin corona" de la década del 40, es un hombre que donde "pone el ojo, pone la bala". El año pasado le pidieron -fue Kid Tunero quien lo hizo- que señalara un púgil joven, con condiciones capaces de brillar en un medio difícil como el uropeo. Y Hortensio, sin vacilar, dio un nombre: Alfredo Evangelista.

Pocos creyeron en el acierto del veterano. Algo díscolo, remiso para entrenarse, se pensó que no resistiría el trasplante. Pero Evangelista, demostró que Gularte sabía lo que hacía. En Europa empezó a arrasar con cuanto rival se le puso a tiro. Y ahora es la sensación en ese medio “dificil”, que no lo es tanto para quienes tienen condiciones, guapeza y valor para subir a un ring y demostrar que cuando hay calidad, se superan problemas, se adquieren responsabilidades y lo que es más, se logra el encumbramiento que hoy nos hace abrir la boca con un ¡Oh! de admiración ante las performances del muchacho de Villa Española.

Seguramente, Gularte, sonreirá para sus adentros al recordar los comentarios pesimistas que se plantearon en aquella oportunidad.

 EN BUSCA DE OTRO

 Ahora vuelven a consultarlo. El mismo Kid Tunero quiere otro campeón. Y el veterano mueve la cabeza, piensa un poco y da otra vez una opinión, que puede forjar la carrera de otro boxeador, que lo puede llevar a la fama internacional, a una consagración mundial.

“Hay un muchacho de veintidós años que es ejemplo de contracción al trabajo entre todos los boxeadores. Hace casi un año que no pelea, pero puede hacerlo mañana mismo”.

Es nada más ni nada menos que Víctor Hugo Carrizo, campeón de los plumas, a quien todavía no le ha aparecido rival. Y la elección queda decretada.

Ahora hay que esperar la vuelta de Tunero. Obtener el consentimiento paterno para lanzarse a la gran aventura, pero es prácticamente un hecho que el joven Bachiller resulte confirmado para emprenderla. Condiciones, le sobran. Seguramente será otra esperanza uruguaya que se concretará en el viejo continente.

Y CARRIZO DICE…
“Es una oportunidad que no puedo desperdiciar, que ansío se concrete en realidad. Aquí casi he dejado de ser un profesional. El viaje a España me permitirá realizar un viejo sueño. Demostrar, si es que valgo, que los púgiles de esta tierra pueden brillar en cualquier parte”.

¿Por qué no combate?
No puedo ser el promotor de mis peleas. Hay gente que se ocupa de eso. Yo estoy a la orden en cualquier momento, solo espero el llamado, pero si éste no llega, nada puedo hacer.

¿Cuántas peleas tiene?
Diecisiete; de ellas gané catorce, tuve solo dos empates y una única derrota que me afectó enormemente. No me gusta perder. Cuando subo al ring, llevo la mira puesta en ganar. Esa vez no se dio y no lo podía creer.

¿Se considera un estilista?
Por supuesto, ese es mi fuerte. Pero también se pegar cuando hay que hacerlo. De los últimos siete combates, cinco se definieron por K.O. Eso dice algo.

¿Algo en vista?
Por supuesto que todo está en función de si me voy o no. Pero creo que puede haber algo para este mes. Si Tunero no viene a concretar, tendré que mostrarme. Detesto la inactividad.

¿Será por el título?
Entiendo que no, pero de cualquier manera estoy ardiendo en deseos de volver al ring.

24 de enero de 1977

Hugo Carrizo con su padre. Los últimos entrenamientos aquí.

Sabíamos que la elección había recaído hace mucho tiempo sobre él. Sabíamos que estaba preparando la documentación porque el visto bueno estaba dado. Pero, como todas las cosas que uno quiere, se aferra a ellas y cree que el momento no ha de llegar.

Por eso, cuando el martes pasado Odilio Ferreira anunció “a capella” –en el Palacio Peñarol estaba roto el trasmisor- que se iba un campeón, un gran deportista y un estupendo muchacho y llamó al centro del ring a Hugo Carrizo, confesamos que se nos apretó algo muy adentro y cuando miramos a Hugo, nos vimos correspondidos.

No había en su rostro alegría por la próxima partida –marcha hoy para Buenos Aires y de ahí a España- a lo sumo ensayó una mueca que intentó ser una sonrisa, él no quiere irse, pero el boxeo, su futuro, la tranquilidad de los suyos, depende mucho de este intento, por eso…

A KID TUNERO LE GUSTÉ MUCHO

Con estos calores lo encontramos arropado con una frazada luego de hacer el equivalente a 14 rounds y como siempre, una vez más entablamos el diálogo con fluidez y sinceridad.

“Hace más de un año el técnico de Evangelista le solicitó a Gularte un boxeador de la categoría pluma y la elección cayó sobre mí. Si bien me llenó de orgullo la decisión adoptada por Gularte, en principio me costó terriblemente acostumbrarme a la idea. Hoy día, aún me cuesta y muchas veces me desvelo pensando en mi próxima soledad, pero pienso en los míos, mis padres, mi novia y lo tengo que hacer por ellos y por lo que representa para mí el boxeo”.

“Posteriormente, cuando vino Tunero, quedó todo solucionado. Le agradó muchísimo mi forma de combatir y me pidió especialmente que no dejara mi línea técnica, porque esa será mi credencial en el Viejo Mundo. Por otra parte, ¡que exquisita persona es Tunero!, sabe influencias, transmite fe, da confianza”.

Prácticamente está en el peso y quiere llegar a España para entrenarse unos diez días y luego enseguida a la lucha, por lo menos es lo prometido.

“Emigro, porque acá no tenía trabajo y a los 22 años las ansias de triunfo son grandes y la responsabilidad es mucha. Tengo un compromiso firmado por dos años con el técnico, donde se me aseguró la estadía con posibilidades de combatir en toda Europa.”

“¿Mi forma de entrenamiento? Será por lo menos de ocho horas ¡al fin! El profesor Jorge Roger que me modeló va a quedar satisfecho por que eso, es lo que él quería. Y, si me sobra tiempo, seguramente, seguiré una carrera. Pienso revalidar mis estudios allá”.

En la hora de la partida, Hugo no olvida: “Por favor, que sepan todos que no los voy a olvidar, a mis amigos, al profesor Roger, jurados, árbitros y cronometristas, gracias por ese tiempo que pasamos juntos y donde modelé mi perfil deportivo, a todos un cordial y sincero saludo y le digo a la afición que pienso dejar bien alto los prestigios de Uruguay y al igual que Evangelista, que cuando se hable de nosotros, sea con admiración”.

Así es Carrizo, un auténtico campeón, un muchacho que –por lo menos por dos años-, hará las delicias en los cuadriláteros españoles… ¡Mucha suerte, Hugo… de corazón!.

Hoy se producirá el debut en rings europeos de nuestro compatriota Hugo Carrizo. El boxeador uruguayo enfrentará en la oportunidad al español Luis Rodríguez, luego de prepararse durante los últimos meses a las órdenes del manager Kid Tunero. Carrizo se trasladó a España luego del viaje que realizaran a nuestro país Alfredo Evangelista y su técnico. En esa circunstancia, se produjo el contacto de Tunero con el pugilista quedando acordado que en España realizaría una etapa de preparación para posteriormente comenzar a

combatir en ese medio. Hoy llega el ansiado debut para Carrizo, en un inicio de campaña que puede catapultarlo a enfrentar a lo más cotizado de sucategoría en el viejo continente. La pelea se escenificará en la ciudad de Almería en horas de la noche.

Buen estilo sobre el cuadrilátero. Hugo es uno de los boxeadores más técnicos del pugilismo europeo.

Hugo Carrizo nació en Montevideo, hace treinta años. Su padre, un preparador, le inició en el boxeo cuando era un niño. Quería que su hijo triunfara en el deporte de las doce cuerdas. Eran malos tiempos en Uruguay para el pugilismo y los pugilistas profesionales. Pero Hugo creció aprendiendo a lanzar el directo de izquierda y a mover la cintura para esquivar los golpes.

En Montevideo se pudo a trabajar como auxiliar administrativo. En la oficina soñaba con Carlos Monzón, Cassius Clay o “Mantequilla” Nápoles. Pronto decidió que si quería triunfar debía probar fortuna fuera de Uruguay, tenía que hacer las maletas y marcharse. Allí, en Montevideo, todo era asfixiante. No había futuro para Hugo Carrizo. ¿Por qué no viajar a España?. Aquí ya triunfaba otro uruguayo, más grande y más fuerte que Hugo: Alfredo Evangelista. No lo pensó demasiado, recogió sus cuatro cosas, dio un beso a sus padres –“seré campeón en Europa”- y se plantó en Madrid.

DE CIUDAD EN CIUDAD

Han pasado casi diez años desde entonces. Hoy, Hugo tiene la nacionalidad española, vive en Mósteles, tiene una niña de un año y es campeón de España de los pesos ligeros. El boxeo, como en Uruguay, también se ha hundido en nuestro país y Hugo, como tantos nómadas de las doce cuerdas, se gana la vida como puede, de acá para allá, con su maletita de ciudad en ciudad, ganando la bolsa que le ofrecen el en sitio donde se la ofrecen y frente al rival que le ponen. Hugo ya ni pregunta el nombre de su adversario. Le da igual. Se pega con quien sea a cambio de una buena bolsa. Necesita el dinero.

Pelea siempre con el “ídolo local” y siempre los árbitros se inclinan por el chico de casa, aunque “Huguito” pueda darles lecciones técnicas a casi todos los pesos ligeros de Europa. Hace años que Hugo no se queja, acepta su dinero con resignación, con media sonrisa, que nunca se sabe si es de indiferencia o de superioridad: “Vivo del boxeo y tengo que pelear en cualquier parte. No encuentro trabajo porque hay demasiado paro y me tengo que contentar con que no me falten los combates. Eso me permite mantener a la familia”. Con eso le basta.

•  Ahora cuando defienda mi título de España, el próximo día primero de marzo, frente a Carlos Miguel, voy a sacarme el carné de taxista.

•  ¿Por qué cuando defienda el título?
•  Porque me hace falta el dinero de la bolsa que ganaré esa noche.

•  ¿Se arrepiente de haber venido a España, Hugo?
•  No, no. Estoy contento. Soy un español más. Me he adaptado muy bien. Todas las semanas, como tantos españoles, me juego mis treinta pesetas, dos columnas a las quinielas buscando hacerme millonario. Quizá un día me toque.

•  ¿Y qué haría si le tocase?
•  Lo primero, coger a mi hija y a mi esposa, meternos en un avión y marcharnos una temporada a Montevideo para que mis padres conociesen a su nieta. Tengo muchas ganas de que la vean. Es una preciosidad.

•  ¿Dejaría el boxeo?
•  No, aunque me hiciera millonario, seguiría boxeando. Cuando era un chaval, lo dejé todo, mi familia, mi ciudad para venirme a España por el boxeo. Claro que seguiría.

•  ¿Qué busca en el boxeo? ¿Sigue soñando con el título de Europa?
•  Sé que es muy difícil, pero me gustaría disputar el título de Europa antes de colgar los guantes.

VOLVER A ESTUDIAR

En sus horas libres, cuando puede, cuando tiene encargos, dibuja rótulos, carteles, lo que haga falta: “Soy rotulista y me gusta mucho dibujar”. Ahora, Hugo, también quiere seguir estudiando:

- Todavía no sé como hacerlo, pero me gustaría seguir estudiando. Lo dejé en tercero de BUP. Ahora quisiera seguir. Podía haberlo hecho antes pero no dispongo de tiempo libre. No lo hice y me arrepiento. En los últimos ocho años podía haber estudiado y haberme preparado mejor para buscar trabajo.

Todas las tardes Hugo Carrizo acude al gimnasio del Palacio de Deportes en metro desde Mósteles. Todas las tardes “Huguito” recorre Madrid de punta a punta para buscar un saco, un punching y para oír los consejos de su preparador. “A veces, después de alguna pelea, me vengo un par de días en coche. Es una manera de tomarme la revancha”.

•  El dinero le llegará a duras penas a fin de mes
•  Nos mantenemos como podemos. Nos administramos bien. Yo no gasto ni ropa y por lo menos no tenemos deudas.

Sonríe Hugo con su cara de buen chico. Luego continúa:
•  Ahora, claro, con la niña tenemos más gastos, pero mi mujer y yo estamos contentos. La niña es lo único que tenemos, lo más importante de nuestra vida. Y, a pesar de todo, prefiero no quejarme, porque peor estábamos en Uruguay, Estoy decidido a quedarme siempre en España.

•  Háblenos de su próxima pelea con el título de España en juego, de su combate con Carlos Miguel, en Vigo.
•  He peleado con Carlos Miguel en una ocasión anterior, también en su casa. Hicimos nulo. Confío en que ahora queden definitivamente claras las cosas. ¿Carlos Miguel?, un buen boxeador. Pero confío en derrotarlo.

 Siempre pelea en “campo contrario”. Hugo Carrizo ya ha aprendido a aceptar su destino. Vino a España buscando el triunfo y se ha convertido en un nómada del ring. Antes, allá en Montevideo, era auxiliar administrativo; ahora es campeón de España. El cree que le va mejor.

Vicente CARREÑO.

Mañana vuelve a pelear en el Campo del Gas CARRIZO: “Soy un romántico del boxeo”
“Subo al ring porque me gusta, no por el dinero” “Nino es un buen boxeador; nos saldrá un gran combate”

SEGUNDO COMBATE: Hugo Carrizo tomó parte en la primera velada del “Campo del Gas” y vuelve mañana a repetir actuación en el mismo ring. Su contrario será el ex campeón europeo, Nino Jiménez (Foto Alfredo)

•  Mañana vuelve al Campo del Gas
•  Espero que hayan cambiado el ring o al menos lo hayan arreglado. En la primera velada estaba en muy malas condiciones, lo que en el tema de boxear me perjudicara. La pelea de este viernes me ha cogido un poco por sorpresa ya que eran otros los rivales que se habían barajado para enfrentarse a Nino Jiménez. A última hora fallaron todos y me llamaron a mí.

•  ¿Y usted no ha puesto problemas para pelear?
•  Nunca lo hago, no es mi estilo. Yo soy un romántico del boxeo. Subo al ring porque me gusta, no por el dinero. Además, no esquivo a ninguno de mis compañeros; me enfrento a quien me digan y eso es todo.

•  ¿Cómo ve esta pelea?
•  Nino Jiménez es un buen boxeador; con un poco de suerte nos saldrá un gran combate.

•  ¿Difícil el rival que le ha tocado?
•  No hay contrarios fáciles. No obstante respeto mucho a Nino ya que ha sido campeón de Europa. Como es lógico, intentaré ganarle, algo que siempre persigo cuando subo al cuadrilátero.

•  Hace exactamente un año y en el mismo escenario del Campo del Gas, Hugo Carrizo estuvo a punto de disputar el título europeo.
•  Así es, iba a enfrentarme con Federico León, por entonces campeón continental de los ligeros. Pero el día antes se suspendió el combate, ya que León no estaba en condiciones de pelear.

•  ¿Sigue siendo esa corona su meta?
•  Hombre, por aspirar, yo aspiro a ser campeón del mundo. Pero con conseguir el título de España ya estaba contento. Mi primer objetivo es ese fajín, ya que no se puede empezar la casa por el tejado. Luego ya vendrán empresas mayores.

•  ¿Cuánto tiempo lleva Carrizo peleando en España?
•  Llegué hace cuatro años y medio. En todo este tiempo he disputado un total de veintitrés combates, enfrentándome con los mejores del país.

•  ¿Le darán algún día esa gran oportunidad que espera?
Confío en que sí. Por el momento me gustaría lograr ese título simbólico de mejor boxeador de la temporada en el Campo del Gas. La campaña ha comenzado bien, esperemos que no se tuerza.

Mañana en la noche llegará la segunda prueba para Hugo Carrizo en la arena de Embajadores. Su combate con Nino Jiménez puede ser definitivo en sus aspiraciones de conseguir ser el mejor del Gas en este año.

SOLO POCOS SEGUNDOS: en el sexto asalto Nino Jiménez consiguió desarmar a Hugo Carrizo atacándole con fiereza. Pero, el uruguayo rápidamente se recobró aceptando el cuerpo a cuerpo propuesto por su adversario y también en ese terreno lo superó. Aún a la distancia, 10 puntos TEEM a Carrizo por su importante triunfo sobre un excampeón europeo. (Foto especial para “El Diario”)

Hugo Carrizo batió anoche por decisión, en Madrid, al español Nino Jiménez, excampeón europeo de los plumas. En la nota que publicamos anoche enviada por nuestro corresponsal en España, Miguel Miró, Carrizo le adjudicaba gran importancia a esta pelea, señalando que la jerarquía de su adversario podría servirle para catapultarlo a la fama, en caso de vencer. Venció, por lo que quizás Carrizo consiga ahora la fama y la fortuna que fue a buscar en los cuadriláteros de la Madre Patria.

UN EX – CAMPEÓN DE EUROPA DERROTADO
CON LA IZQUIERDA GANÓ CARRIZO
Miguel Gómez (Corresponsal en España)

Sport Magazine es la única que puede contar esta historia, ¿porqué?, simplemente porque la vivimos junto al protagonista, codo con codo porque el héroe de nuestra historia es un uruguayo y ahora que lo conocemos, es un amigo.

Es de la Aduana. Es del Olimpia y vino a Europa a probar fortuna. Si yo sirvo, tengo futuro. Si no valgo, a tiempo estoy de buscar trabajo. Esta es la definición. No es de los que necesitaba del boxeo para vivir, ni estaba en la miseria cuando se marchó. Su padre, un campeonísimo, ídolo en su tiempo. Ahora merece el respeto de todos los que lo conocen y en el ambiente boxístico un tipo serio y respetado. De los que cuando hablan no mienten, ni tiene dos caras.

HUGO CARRIZO es el hijo de Pedro, aquel que le ganó en la época de amateur, porque no fue profesional, al inolvidable Pascualito Pérez. Hijo é tigre, no podía fallar. Llegó a España y quedó en el “staff” de Kid Tunero. Demoró mucho en debutar y cuando lo hizo le escogieron mal el adversario. Era un campeón en posesión del título, Hugo Lastra en su pueblo no perdió y le dieron la pelea. Luego Hugo fue a Tenerife a pelear con un tal Marichal y dijimos en una nota que le habían robado la pelea porque no perdió.

Llegó de vuelta a Madrid sin bajar la cabeza. Para estar en este ambiente hay que entrar en la rosca. Fuera de ella es un suicidio. El que manda es José Martín Berrocal, el promotor de los grandes espectáculos.

Y nosotros instamos a Hugo a introducirse en ese clan porque no conviene perder rueda ni estar contra la corriente. Debutó en el Palacio de los Deportes contra un ex campeón y peleó mal. Noche fatal la suya, empató.

A los quince días surge una propuesta: Hugo puede pelear con Nino Jiménez, campeón de España y ex campeón de Europa de los pluma. Es poca plata. Tunero quiere más. No le gusta tampoco arriesgar porque su pupilo va de punto y no es probable que sea banca. Y arriesgar por poco no vale la pena…

El ser o no ser dramático en todo su esplendor. Los que estamos junto a Hugo aconsejamos. No importa si es poca plata. Si se le gana a Jiménez las puertas de la consagración.

•  ¿Está dispuesto a ganarle?
•  Me tengo fe y quiero la pelea aunque Tunero se oponga .

Y así fue. Hugo Carrizo quiso pelear porque era su futuro. Fue de punto y resultó banca. Con su pequeña figura en el ring, luciendo los pantalones de Olimpia. Pensando en su padre, pensando en todo lo que vendría de futuro, peleó y ganó. Cuando el veredicto del jurado llegó unánime, dio un salto que casi da con su cabeza en los focos. Un ex campeón había quedado atrás. Un olimpista, un uruguayo, había triunfado, Hugo Carrizo, hijo é Tigre, no nos dejó mal. No nos podía fallar. La garra charrúa otra vez arriba y el puñadito de amigos que no alcanzaban la media docena, gozamos el triunfo y humildemente nos fuimos a festejar la victoria al apartamento, brindando con leche fría. La cosa no daba para más.

Sensacional pelea hizo Hugo Carrizo frente a Nino Jiménez. Hay que pensar que Hugo no arriesgaba nada y arriesgaba todo su futuro. Ganó y ganó bien. Nosotros somos exigentes y queremos más. La pelea fue a ocho rounds. Desde principio a fin la pelea la llevó el uruguayo. La derecha atada. No había confianza para largarla porque todavía el camino a recorrer era mucho.

A Hugo le alcanzó dibujar los golpes con su maravillosa izquierda que le hizo un mapa en la cara de Nino. El español no acertaba en el ring. Desbaratada toda su estrategia y sus ganas de matar porque el oriental con cintura y golpe de vista se escabullía entre los brazos de Nino. No había mano derecha pero sobraba la izquierda.

Bien entrenado, fue aguantando las embestidas furiosas del ex campeón de Europa. La pasó apretado en el sexto asalto pero se sobrepuso si problemas. Nino peleaba contra un fantasma.

Hugo con su izquierda, lo devoró, lo enloqueció y con su calidad y ciencia entusiasmaron el respetable. Fue una pelea fría y calculadora. Entraba con la izquierda por todos lados y apenas sacaba la derecha. Cuando lo hacía, llegaba bien. Un concierto con una mano sola es de maestros. Piernas bien entrenadas con muchos días de carrera.

Muchos decían que si Hugo hubiera sacado la derecha, para Jiménez hubiera sido fatal. Ganó Hugo, un uruguayo y tal vergüenza fue para el ex campeón, vapuleado en lo más puro del boxeo. La ciencia. Y en esto, Hugo ha sido un maestro. Con esta victoria, el camino recién comienza. Largo será el trecho. La hombrada ya está hecha. El futuro lo dirá. Por ahora un campeón pasó vergüenza y SOLO CON LA IZQUIERDA PERO QUE IZQUIERDA SEÑORES, DE PELÍCULA.

 

ES COMENTARIO DE “MARCA”
Así comentó “Marca” el 5 de noviembre, el triunfo de Carrizo

Carrizo: Aire de Milonga

Hugo Carrizo, el montevideano con nombre de cantor a punto de debutar en “Caño Catorce” o “El viejo almacén”, es una pura delicia. Si hubiera premio a la armonía y la viveza de reflejos, si existiera el boxeo de salón, sería el amo. Hizo un cuarto asalto de antología y le ganó de punta a punta a un borroso Nino Jiménez . Sus puños son de seda y su rostro se marca con las miradas del adversario, pero da gusto verlo. Tiene repertorio y clase, toca, esquiva y se va.

Tendrá que reaccionar Nino, que, sin suda pasa por un bache moral y físico después de perder el título europeo. Su única solución hubiera sido desbordar a Carrizo cambiando golpes y no pudo hacerlo. Además, a pesar de la carencia de punch del uruguayo, acusó el castigo al cuerpo de manera excesiva.

D´ARTAGNAN CARRIZO

La izquierda como espada de D´Artagnan. Pequeña su figura y grande su corazón. Las tenía todas perdidas porque fue de víctima. A ganar poco o ganar todo. A su frente un ex campeón de Europa, Nino Jiménez del stud de Berrocal. Nada lo del ojo. Y el hijo de Pedro Carrizo, el Hugo del Olimpia, con el pantalón del viejo club de la Aduana , dio una lección de esgrima, temple, calidad y logró la hazaña de darle una soberana lección de boxeo al campeón de España. Sus puños son de seda y algodón. Marca puntos pero no mata… Tiene un porvenir por delante por su enorme ciencia. Está solo contra el mundo, solo y acompañado por un atomizado grupo de uruguayos. Hugo Carrizo tiene pasta. Sale a su padre y pueden los olimpistas estar orgullosos de él.

Hugo Carrizo, a la izquierda, esquiva de cintura un directo del pesomedio Antonio Amaya, boxeador que disputó tres veces la corona universal.